Intro

Hace unos días salió un artículo en El Observador donde Fernando Pereira, dirigente del PIT-CNT delineaba algunos de los problemas que para él tenemos las personas que trabajamos en software. La cita que recorrió twitter es la siguiente:

"Me levanto en mi casa y empiezo a trabajar. Duermo una siesta, me levanto y sigo trabajando en mi casa. Almuerzo en mi casa, como en mi casa y ¿cuál es tu vida papá? ¿Con qué compañero te vas a vincular? ¿Cuál es tu vida social? Capaz que gana $ 100 mil, pero es un desgraciado en términos de construcción de vida. ¿Queremos eso para nuestros compatriotas? Yo no"
- Fernando Pereira

Es muy fácil tirar abajo el argumento, tan fácil como decir que a la gente le importa un carajo lo que piense Pereira. Si, llegado el caso, queremos trabajar en nuestras casas, ganar $ 100.000 y no conversar ni con el delivery lo haremos, por más que al PIT-CNT le moleste.

Pero podemos quedarnos con la anécdota o ponernos a pensar porqué al PIT-CNT le importa nuestro rubro, que ve y que no entiende de nuestra profesión. Yo elijo lo segundo porque de comentarios sarcásticos está lleno Twitter y porque hace tiempo que no escribo nada.

El diagnóstico

Para darle una vuelta de tuerca y entender porqué Pereira dice lo que dice me parece que hay que pensar cuáles son los problemas que el PIT-CNT piensa que tenemos.

Existe una visión que dice que las personas que trabajamos en software somos solitarias, programamos en calzones y nos dormimos a las 3:00 am. Creen que no tenemos jefes, que gastamos nuestra guita en café caro y somos de alguna manera, inmunes al devenir del país tanto económica como políticamente.

El PIT-CNT siente que pierde pisada con tipos que no puede juntar en una asamblea, a los cuales no les importa la realidad del país -piensan ellos- y que no puede convencer de que sus jefes son unos cerdos capitalistas y explotadores ya que es probable que más del 80% de nosotros trabajemos para EE.UU.

Para mayor complejidad, todo el discurso del capital como elemento que hay que repartir mejor y que no se puede generar -el clásico problema de la torta que se agranda o se reparte- no le afecta demasiado a un colectivo que entiende que su sueldo viene desde fuera y vive en primera persona como su trabajo reduce costos y genera valor.

Para resumir, tenemos un PIT-CNT creyendo que nuestros problemas son: no juntarnos, ganar demasiada plata y no preocuparnos por los problemas del país y por eso, a decir de Pereira, somos infelices. La realidad, en cambio, es bastante diferente y está lejos de la visión idílica que el común de la gente tiene pero igualmente alejada de la que plantea el PIT-CNT.

Demasiado bueno para ser cierto

Esta realidad mal diagnosticada deja fuera los verdaderos problemas que tenemos.

El elefante en la habitación de los que trabajamos en software es -en mi opinión- el equilibrio entre el trabajo y la vida social o work-life balance, esto no tiene nada que ver con trabajar desde tu casa o en The Lab Café, tiene que ver con la posibilidad de trabajar desde cualquier lado a cualquier hora con sólo abrir la máquina.

Dice Sandino Núñez que la posibilidad de hacer algo se ha transformado en la necesidad de hacerlo. Como puedo solucionarle este problema a mi cliente, lo hago. Esto que en muchos lados se valora como compromiso es fácil de que se vuelva un problema grave, no sólo cuando lo hacemos si no también, cuando dejamos de hacerlo.

Al ser el desarrollo de software un servicio -y no un producto- que se puede dar desde cualquier lado y al estar hiperconectados -computadora, celular, herramientas de comunicación instaladas en todos lados- es muy fácil confundirse y prestar el servicio todo el tiempo. No lo hacemos de codiciosos, lo hacemos porque queremos que a nuestro proyecto o cliente les vaya bien.

La otra cara es igualmente complicada, supongamos que me entero a las 8:00 pm que hay un fallo en un sistema que está en producción, puedo atenderlo y destruir mi equilibrio trabajo-vida o puedo no atenderlo y sentirme culpable por no hacerlo, por no ayudar a mis compañeros.

Esto no le pasó a un amigo, yo lo he vivido muchísimas veces, trazar esa línea es lo más difícil que me ha tocado en 14 años de oficio.

Salud y sedentarismo

Tener un trabajo que requiere estar sentados entre 9 y 10 horas es agotador sobre todo cuando los problemas que se presentan afectan a usuarios reales con los que uno habla e interactúa todo el tiempo, esto genera altos niveles de estrés.

Hace un mes estoy trabajando en un sistema que registra intervenciones quirúrgicas y genera estadísticas para reducir la mortalidad en las mismas. La semana pasada pensamos que estábamos corrompiendo la base de datos con un nuevo código que introdujimos la semana anterior, teníamos médicos llamándonos un Viernes a las 5:00 pm de Montevideo -1:00 pm de San Francisco- preocupados porque pensaban que estaban registrando los datos incorrectamente.

Hace unos años me levanté de un Uruguay - Venezuela por las eliminatorias porque nuestro sistema estaba borrando archivos que debía mandar por mail al otro día a todos los VCs de una de las empresas más importantes del mundo.

El estrés que se genera es devastador, yo he visto a compañeros de laburo pasarlo muy muy mal incluso cuando los problemas no eran tan graves. Opera un efecto de acumulación donde cualquier cosa te dispara la alerta por más mínima que sea.

Está también la salud física que es igual de importante que la mental, trabajadores que se mueven poco sometidos durante 9 o 10 horas a problemas complejos terminan con un cansancio mental donde lo que queda como esparcimiento es mirar videos por Facebook o Netflix, el clásico no pensar más. Hay que tener mucha voluntad para hacer deporte en la vida moderna y las personas que trabajan en software no son ajenas a esto.

Conclusiones

Pereira erra casi todo su diagnóstico porque creo que está poco informado pero además porque existe una falla en la concepción del trabajador y el trabajo dentro de las organizaciones como el PIT-CNT.

La idea del trabajador fabril -donde los sindicatos surgieron- tiende a desaparecer en el mundo moderno, si bien nos quedan años de fábricas y oficinas -que son como las fábricas pero con burocracia- la economía dará lugar a nuevas formas de trabajo que hoy impactan en el software y mañana impactarán en otras ramas del empleo como ya lo hicieron con el transporte urbano.

Esto no quiere decir que no se socialice y que no se esté pendiente de la realidad del país, lo que quiere decir es que las personas eligen otras formas de expresarse y hacerse escuchar, el éxito o fracaso del PIT-CNT en estos nuevos regímenes de empleo pasará por convencerse de esta realidad o negarla, hoy por hoy están más cerca de lo segundo.

La del estribo

El software acumula un montón de trabajadores que son empresas uni-personales facturando directamente a clientes en EE.UU. Estas personas no dejan de ser trabajadores y de tener sus problemáticas, la representación es quizás la más compleja de corregir.

En la actualidad existe la CUTI (Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información) que nuclea a las empresas que trabajan en el software pero no representa -por un tema de tamaño, claro está- a los trabajadores que venden sus servicios en el exterior. Existe allí un vacío de representatividad, una clase paria que no son obreros ni dueños de empresas.

Si el PIT-CNT quisiera, podría nuclear a estas personas, proponer soluciones y ámbitos de discusión pero para ello debería sacarse la mochila ideológica, admitir que estos son también trabajadores y ayudarlos con las problemáticas de su trabajo, algunas de las cuales traté de contar en los párrafos anteriores.

Yo entiendo que no suena muy tentador para una central que tiene como bala de plata parar contra el empleador cada vez que no logra su cometido pero vale la pena proponerlo.